-confesiones de un invierno macrista-

la realidad que nos pintan de amarillo

perfumada con alegría,

es más bien negra

y

huele mal

Camino por el centro. Paso por la esquina de Rioja y Catamarca. Ese hombre que habita la esquina, me grita algo al salir de mi casa. Doy siete pasos y cuando está el semáforo en rojo para los autos… Me vuelvo sobre los siete pasos que hice desde que lo vi y lo miro a los ojos, pensando en un milisegundo de conexiones eléctricas cerebrales cómo carajo le transmito toda mi enardecida ira a ese hombre, que con su piropo nauseabundo llegó a mi oído prepotente, insoportable.

En ese milisegundo, también observo los cartones a su alrededor y su intento de tapar el abusivo viento contra su cuerpo con ellos. Las mantas y el frío en sus manos. Son las 4 de la mañana y yo tengo bufanda, campera y el más abrigado de mis pulóveres.

Pensé mucho. Resolví decirle que gracias a él, caminé con miedo y una navaja en mi mano todo el largo trecho hacia donde me dirigía. Que gracias a él, tuve 15 cuadras de mirada panóptica constante y que, gracias a él, yo estaba diciéndole todo esto, que por favor no se atreviera a hacerle esto a ninguna mujer más. Luego, me devoró la dicotomía mental de decir o callar lo pensado a alguien que ya las tiene bastante difícil.

Cuando seguí caminando, a mitad de cuadra en la entrada de un edificio, vi a una mujer, envuelta en una frazada. Temblaba. Temblaba con espasmos. Temblaba mucho.

Y al otro día, al pasar varias veces por la misma cuadra, vi a un pibe y entendí que sus movimientos desesperados, de un lugar a otro, eran por no saber a dónde depositar su cuerpo sin hogar.

La misma noche, un amigo me cuenta con ojos tristes e impotentes, cómo lo miró un pibe que, junto a su padre, juntaba cartones bajo la luz del alumbrado público en la esquina de su casa.

Recién salí a comprar puchos y vi un nuevo rostro con la mirada extraviada sentado en una acequia. Tenía un sombrero de bufón sobre su cabeza. Sí, como si de un chiste de mal gusto se tratase.

Porque de eso se trata, al fin y al cabo… De un chiste pervertido, macabro y capitalista. ¿Pobreza Cero, me dice un engalanado señor con traje y corbata desde una tarima con gesto de falta de estima? ¿Pobreza Cero me dice usted, como si la pobreza fuese un número y tan sólo una palabra abstracta; a la cual se le hace una compleja operación combinada que nos da por resultado “0”? ¿Pobreza Cero me dice al mismo tiempo que habla de la Revolución de la Alegría? ¿Pobreza Cero, en serio?

Es entonces cuando camino con todo esto en la cabeza y me pierdo. ¡Y qué lindo que es perderse! Es la única manera de encontrar algo nuevo, de repensar lo pensado y de rever lo visto superficialmente o desde una única perspectiva.

Nadies[1] nuevos aparecen a cada momento, en cada rincón donde puedan no molestar a los Alguien que con asco van pisoteando las baldosas como si fuesen suyas, porque es así: lxs ricxs caminan como si las baldosas fuesen suyas; así diferenciamos a un ricx de un pobre[2]. Ah, y no olvidemos a lxs caretas: viles creaciones de la sociedad que aspiran a verse como si fuesen más de lo que son (ellxs pisan las baldosas tratando de apoderarse de ellas, pero terminan por tropezarse). Ricxs, caretas, pobres. Pobres, caretas, ricxs. Pobreza, indigencia y marginación. Marginación, exclusión y clase media calentita y pensante: aquí me encuentro, tratando de entrever la realidad que me rodea desde el lugar que me tocó.

Los números no dan. Los trabajos no dan. Los impuestos no dan. La comida, no da. Nada encaja para nosotrxs en este modelo socio-económico neoliberal contemporáneo con slogan y sin contenido, con caretas y sin caras, con colores saturados y sin matices.

Ya nos dijeron las cifras y los índices, pero no les creemos. También nos contaron de la represión, pero no les escuchamos. Del monopolio de los medios, pero a quién le importa. Del acuerdo con los fondos buitre, pero quién entiende qué son. De Panamá Papers y todos sus procesadxs, pero qué boludez es esa. Nadie entiende nada o todxs se pusieron de acuerdo para taparse la boca, los oídos y los ojos: la realidad está afuera, se ve y sobretodo se SIENTE.

¿Y por qué no gritamos, escuchamos, vemos ni sentimos nada de lo que está ahí afuera, si efectivamente se encuentra todo al alcance de cualquier mortal?

Bueno, pasaré a explicarles el trabajo de un publicista, esto quizás ayude. Un publicista, vende a través del marketing[3]. ¿Y qué vende? Lo que quieras, pero iré directamente al punto en cuestión de lo que quiero expresar: una cara, una idea, un conjunto de ideas y por qué no, un color y una “revolución”. ¿Cómo lo vende? Esto se llama “branding”[4] y es más o menos posicionar al de ahora en adelante “producto” (idea, cara, color, etc.; en este caso) masacrando tu cabeza con spots y publicidades en la tevé[5], en los diarios, en las revistas, radios, Facebook, Instagram, twitter, YouTube, e-mail, carteles en la calle, en los semáforos, en el micro, en el metro y hasta por debajo de la puerta de tu casa en forma de panfleto. Todo esto, por supuesto; previendo el tipo de público al que es orientado el producto. Y obviamente, mientras más conozcas a tu target[6], mejor podrás llegar a él. De este modo, se generan diferentes estrategias: analizar a los competidores, a qué servicios reacciona favorablemente el público, qué tipo de comunicación les llega mejor a sus mentes y con qué recursos se cuentan para desarrollar la campaña de posicionamiento en el mercado (nosotrxs somos ese mercado, público/civiles de la República Argentina que votan y pagan impuestos). Bueno, me imagino que sabemos de antemano que los recursos en este caso, son bastante opulentos. Hay diferentes tipos de posicionamientos y últimamente el sistema gubernamental de varias partes del mundo está eligiendo el siguiente: por ventaja diferencial u opuesta. Esto significa que este producto, en contraste con sus competidores, tiene algo que lo hace “especial, distinto, casi o abiertamente opuesto” del resto.

Y no se termina ahí no, no. Para que algo se siga vendiendo, se tiene que mantener en el mercado. ¿Cómo? Nosotrxs, el público y simples mortales; tenemos que mantenerlo vigente en él.

Hay algo que se llama alta rotación. Te ponen un tema todo el día en radio y lo terminás tarareando. Con las noticias, es igual”

Ricardo Mollo, entrevista para TVR

Parece que esta idea de mantener en coma catártico el escenario que ocupamos en este país está complicado si salimos a la calle con los ojos bien abiertos ya que se desmorona desde la base, así como las Torres Gemelas en 2001. Pero nadie quiso creer que las torres reventaron desde abajo con explosivos ¿no? Como también hay algunos que siguen llamando a la Dictadura, “Proceso de Reorganización Nacional” por aferrarse a la idea que les vendieron en ese momento, sin cuestionarse profundamente nada o suficientemente poco al respecto. Y es así, tal y como actualmente nadie quiere creer que en lo que creyó en octubre de 2015, fue y es una mentira atroz. Porque cuesta sacarse el velo, desconectar la máquina que nos mantiene conformes y percibir la verdad. Ni siquiera sabemos a qué nos referimos realmente con el concepto de verdad, entonces ¿para qué indagar sobre algo tan complejo?

Para que no nos sigan engañando. Para que nos dejen de joder con sus discursos de telemercadeo diagramados por un publicista y/o redactor. Para que apaguemos la tevé y miremos a los ojos a la cajera del supermercado que trabaja para una multinacional que cobra millones y a ella no le pagan una bosta, al tipo que nos atendió en la tienda a la que fuimos corriendo porque al no poder pagar los excesivos impuestos está a punto de cerrar y tiene todo al 50% de descuento, a la piba esa que te cruzaste en la marcha por el centro y reprimieron por manifestarse, al pibe que junta cartones cuando vos todo borracho y anestesiado volvés del boliche, al viejo que se caga de frío todas las noches en la esquina de tu casa y más que nada: para que te veas a vos mismx, sentado cómodamente en tu calentito hogar[7] burgués mientras leés esta nota en el último modelo de tu Smartphone.

 

Hablar del HOMBRE y al mismo tiempo, ASESINARLO”

José Pablo Feinmann, para Filosofía Aquí y Ahora en Canal Encuentro

 


[1] idea tomada del texto de Galeano, “Los nadies”, El Libro de los Abrazos.

[2]  frase que tomé prestada de algo que vi y, sinceramente; no recuerdo qué ni dónde.

[3] en español “mercadotecnia”. Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto.

[4] es la disciplina de gestión que se ocupa de que todos los elementos que forman parte de una marca/producto funcionen de manera sinérgica y uno de sus objetivos es posicionarlo, como también dotarlo de valores, color, atributos, definir las ventajas competitivas y/o diseñar una estrategia para con el público.

[5] T.V. / televisión.

[6] en español “objetivo”. Es el público objetivo al cual son dirigidas las acciones publicitarias.

[7] Significado etimológico. Proviene del latín focus, que es de donde viene la castellana fuego. Focus significaba originalmente tanto fuego como brasero, como hogar (o fogar) por las hogueras/braseros que contenían generalmente, las casas antaño.

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