Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”

Joseph Goebbels

Esto no es algo nuevo, por más que nos sigamos sorprendiendo – algunxs – los medios de comunicación manejan algo más que mentes. Son el mismísimo panóptico, todo lo observan, todo lo ejercen.

El ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels, sostenía lo siguiente: “Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento…”  Todxs sabemos que los nazis eran malos y que perdieron la guerra, sin embargo muchas de sus políticas han sido recicladas por los establishments posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pues el dominio de las masas se torna una de las bases más impositivas para el uso de la democracia.

Ilustración / Daniela Paez

Yendo hacia una posición no tan macro, ¿quiénes son los que nos hacen linchar a los pibes chorros? ¿Por qué ciertas frases se repiten sin cesar frente a diversas situaciones de protesta? ¿Por qué el machismo no deja de reproducirse y a las mujeres las acosan por las calles? ¿Por qué siguen matando a las travas? He aquí donde debemos desconfiar, las fuentes que disparan todo ese odio, son siempre parte de un mismo lema: “Algo habrá hecho” “¿Por qué estaba sola en la calle?” “Andá a laburar” “Seguro se robó algo”. El ya mencionado Joseph sostenía que una idea, para triunfar como tal, debía contar con el odio de los de adentro hacia los de afuera. Y así generar el tan ansiado enemigo común.

Por otro lado, Walter Benjamin es deliberadamente ajeno a la cultura política establecida. Realiza una crítica revolucionaria de la doctrina del progreso inevitable y de las concepciones conformistas de la historia. Para este tipo de historiografía, la historia es un gran cortejo triunfal, del cual participan los vencedores de ayer, y en el cual « los vencedores de hoy caminan sobre los cuerpos de los vencidos de ayer». El botín que se acarrea en este cortejo son los llamados « bienes culturales ». No hay que olvidar, subraya Benjamin, el origen de estos bienes: « cada documento de cultura es al mismo tiempo un documento de barbarie » (Tesis VII). Como las pirámides de Egipto, construidas por los esclavos hebreos, o el Arco de Triunfo de París, magnífico monumento en honor a la barbarie guerrera.

No sólo son los medios, las mismas instituciones repiten esta teoría sin siquiera pensarla dos veces. La educación es, en sí, homofóbica, lesbofóbica, transfóbica. La educación en sí odia al vago, al pobre que no se esfuerza como debe, al que roba, al ateo. La educación que tragamos desde tan temprana edad odia a todo aquello que no se adecúa al status. ¿Encontramos estas normas escritas en los programas educativos? Tal vez no directamente, pero nada hace por combatir todo esto, por lo tanto, lo reproduce. No sólo es la imposición del hoy establecido sistema, sino todo aquello que fue rigiendo durante el porvenir de las guerras.

 

Por MAMI ALFA (rara collage + Nut)

Luego de haber crecido, después de que la educación nos haya intentado convencer de todo esto, es también la encargada de introducirnos al mercado laboral. Detrás de todo esto, siempre esperándonos en casa, está la vieja y querida televisión. En Mendoza existen dos canales que dominan la mayoría de los pensamientos de las personas de la zona, son dos los diarios que controlan la opinión pública de la provincia. ¿Qué diferencia encontramos entre ellos? Una marca, un programa u otro, nombres distintos en las secciones del diario. Ambas ramas nos muestran que la cultura es un reality show, un culo, o algún chimento de alguien que vive en Buenos Aires. Ambas partes nos dicen que el rubro “sociedad” contempla cualquier actividad que hagan las clases acomodadas cuando no están ganando dinero.

¿Resulta necesario que surjan las nuevas voces? ¿Los nuevos medios? ¿Que se endurezcan y que se tomen los espacios necesarios de la democracia burguesa?  En Mendoza están cerrando lugares, están matando espacios, la policía se lleva cada vez a más pibes, están corriendo de las calles a lxs artistas. En Mendoza nos están meando, mientras la televisión dice que llueve.

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