En Mendoza, desde el año 2007 la lucha por el agua es firme y constante, pese a los múltiples intentos de llevar adelante megaproyectos. En este cuarto y último informe sobre la situación del extractivismo minero en distintos territorios del país, desde la Asamblea Popular por el Agua denuncian las políticas corporativas y gubernamentales para habilitar la minería en la provincia.

Por Débora Cerutti para La tinta

 

I

El ranking del Instituto Fraser situó a Mendoza como uno de los lugares menos interesantes a la hora de invertir en minería. La provincia está ubicada en el lugar 66 de 76 jurisdicciones medidas alrededor del mundo. Y es que en Mendoza, la resistencia es fuerte. Desde hace 12 años, cuando se sancionó la Ley 7.722, la provincia cayó al fondo de ese ranking junto a naciones que están en procesos de guerra civil.

La ley prohíbe el uso de sustancias tóxicas en minería metalífera y fue resultado de la lucha de decenas de comunidades que saben que el agua no se compra ni se vende. Una ley que quiso ser borrada por el gobierno de Rodolfo Suárez a fines del año pasado, y que provocó la inmediata reacción del pueblo: las calles mendocinas fueron habitadas masivamente, en una acérrima defensa del agua. Tras 10 días de cortes de ruta y marchas, el 30 de diciembre el pueblo mendocino logró la restitución de la ley que es considerada “guardiana del agua”, con su contenido original sin modificaciones.

II

A principios de marzo, sostuvimos varias charlas telefónicas con Guni para organizar el rodaje de un documental sobre luchas y resistencias en Argentina hoy. El primer capítulo sería en Mendoza, el territorio que ella habita y defiende junto a sus compañerxs de la Asamblea Popular por el Agua. En esos diálogos creativos y amorosos que sostuvimos, nos repetimos varias veces que pronto nos veríamos y nos abrazaríamos. La fecha de encuentro y comienzo del rodaje era el viernes 20 de marzo. Pero nuestro deseo se postergó en el momento en que arrancó el aislamiento social obligatorio.

Hoy, Guni me habla desde su casa, con su pedagogía de años de transitar por aulas y escuelas, con su energía vital, convencida, preocupada y consciente de que el ´asunto´ de la pandemia nos pone en una encrucijada: “Como siempre, las actividades extractivas están siendo consideradas esenciales porque les interesa no parar nunca, no sólo no dejar de ganar, sino no perder”, me dice. Comienza contándome que desde la asamblea a la que pertenece, adhirieron al documento de la Unión de Asambleas Patagónicas, donde repudian los extractivismos vinculados con la minería, el agronegocio, el fracking. Guni lanza una hipótesis para el mundo post-coronavirus: pase lo que pase, los gobiernos estarán lejos de revisar el paradigma extractivista.

Fotografía Aisha Maya Bittar

III

“Los medios cómplices no paran de operar todos los días. Hace poco salió una nota que enfrentan a San Juan con Mendoza. Quieren seguir avivando estas cosas de minería sí o minería no, cuando el pueblo ya habló en diciembre”, dice Guni.

Ricardo Olivera es el sujeto que escribió uno de esos artículos con los que discuten desde la asamblea. Se llama “Mendoza con coronavirus y sin minería” y fue publicado en el Diario de Cuyo, ese mismo que en año 2009 censuró una edición de la revista Rumbos por contener una nota referida a los riesgos y consecuencias de la actividad minera extractiva.

En su escrito, Olivera refiere a una cuenca cuyana para hablar de lo que une y desune a las dos provincias: “Nos une la misma cordillera y sus minerales. Pero en eso hay diferencia, San Juan goza de sus beneficios y Mendoza los niega (…) Mendoza ha decidido vivir mirando su montaña llena de riqueza y a la vez llorando penurias”. El artículo refiere a la actividad minera en San Juan y su posicionamiento en el puesto 19 del ranking de lugares favorables para invertir, y afirma que un recurso sin explotar es igual a tener peces en el mar sin pescadores o suelos fértiles sin cultivar: “En los momentos difíciles, como los que vendrán, eso pasa a ser un pecado, los recursos naturales son ‘flotadores’ de la economía”.


Cuando de metáforas se trata, el periodismo corporativo brilla en estupidez. Cuando argumenta, sólo ve “pecados”, números, onzas, y porcentajes que convierten al territorio en un mero espacio sin historia, sin personas, sin vida.


La misma línea argumentativa de Olivera, es la que sostiene Rodolfo Suárez, el gobernador de Mendoza cuando compara la provincia que gobierna con su vecina San Juan: “Si yo tuviera los recursos que tienen ellos, que salen de la minería, seguramente podríamos ofrecer un beneficio similar, pero no es así. El esfuerzo que estamos haciendo es el máximo. La vamos a pasar mal, muy mal, como todo el mundo”.

IV

En octubre del año pasado, a día de las elecciones presidenciales que arrojaron a Alberto Fernández y Cristina Fernández como la dupla victoriosa ante el macrismo, Panorama Minero lanzó un informe en que afirmaba que, independientemente de lo que sucediera el 27 de octubre en el ámbito nacional, Argentina iba a precisar aumentar el volumen de exportaciones y estabilizar la política macroeconómica para fomentar el arribo de los “ansiados dólares que precisa el país y enfrentar un ajustado contexto económico”. Por ende, recomendaba a la dirigencia nacional dar apertura a las “grandes actividades productivas” y “generar consensos internos que acaparen el interés inversor y brinden seguridad en la garantía de esas inversiones”.

Nadie intuía que cinco meses después, la expansión de un virus a nivel mundial provocaría el colapso de cualquier estabilidad financiera vinculada a la extracción de bienes comunes. Sin embargo, y sin certezas de cómo se plantará el sector minero ante esta nueva coyuntura mundial, el discurso a favor de los proyectos extractivistas siguen en pie en medio de la pandemia global. Saben que el tiempo no las hace retroceder. Sólo esperar y, a lo sumo, cambiar de jugadores.

Tal es el caso de San Jorge, proyecto ubicado en Uspallata (departamento de Las Heras), que busca extraer oro y cobre: la compañía rusa Aterra Group, adquirió en 2013 la totalidad de las acciones del proyecto a la canadiense Coro Mining. La oposición social fue contundente, logrando paralizar el proyecto en el año 2010.

Los proyectos Cerro Amarillo y Hierro Indio están en la agenda pública mendocina. Ambos localizados en la región de Malargüe, están en etapa de exploración y necesitan ser aprobados por la legislatura para empezar a operar. Hierro Indio ya consiguió la aprobación en noviembre del año pasado de la Declaración de Impacto Ambiental para realizar tareas de exploración.

Por su parte, Potasio Río Colorado, el proyecto minero que está detenido desde 2013, iba a tener novedades en el momento en que se declaró la cuarentena, ya que se cumplían plazos para el posible traspaso desde la empresa Vale S.A. a la provincia. Recordemos que Vale es la corporación brasileña responsable de uno de los derrames de lodo tóxico más mortíferos de los últimos tiempos, que dejó por lo menos 58 muertos, más de 300 personas desaparecidas y un desastre ambiental indescifrable en el 2015.

Otro proyecto viene resonando en Mendoza: Portezuelo del Viento, cuya proyección no toma en cuenta el concepto de cuenca y ya ha sido rechazado por las asambleas socioambientales que exigen la revisión de su factibilidad técnica y los estudios de impacto ambiental. El proyecto, ya pasó por una audiencia pública realizada online durante este período de aislamiento.

Fotografía Aisha Maya Bittar

V

El 15 de abril, alguien tenía un teléfono celular en su mano en la terminal de ómnibus de Mendoza y pudo registrar el bochorno. Néstor Majul, subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad, junto a un colaborador, entregó a un grupo de trabajadores golondrinas un cartel con la leyenda “Gobernador Suárez, gracias por todo”. Luego, se escuchó el disparo de una cámara de fotos. Un grupo de trabajadores que habían ido a Mendoza para la cosecha de la uva, estuvieron varias noches durmiendo en el piso con casi nula asistencia por parte del gobierno mendocino. Sin dinero, sin alimentación, sin techo. Van a morir de otra cosa, dijo el padre de uno de ellos a un medio mendocino.


Fueron las asambleas y organizaciones sociales las que activaron redes de solidaridad: “Lxs trabajadorxs golondrinas tienen su derecho a ser protegidos en esta cuarentena. Han sido muy manipulados por el gobierno, que les obligó a ponerse un cartel agradeciendo al gobierno de Mendoza cuando en realidad la solidaridad nació de todas las organizaciones sociales, ambientales, de derechos humanos, sindicales que fueron los que estuvieron todo el día acompañando y han presionado a las autoridades para que algo sucediera y empezaran a salir”, me dice Guni, con la claridad de que el camino hacia la dignidad, no se acaba en decir no a los emprendimientos extractivistas mineros.


VI

El 14 de abril pasado, el ex ministro de Energía de Mendoza, Marcos Zandomeni (parte del equipo energético de campaña de Alberto Fernández) afirmó que Vaca Muerta, el megaemprendimiento de extracción de petróleo no convencional, dejará de ser rentable y no habrá interés en extraerlo durante un largo tiempo. Un panorama apocalíptico para el extractivismo en el corto plazo, es el que ve Zandomeni: la actividad hidrocarburífera en picada, los automóviles paralizados, el precio del barril de petróleo en una caída histórica, el 40 por ciento de las empresas petroleras en quiebra.

“Hasta el establishment está reconociendo la imposibilidad de la continuidad del fracking en Vaca Muerta. Esto se suma a las petroleras que tienen mucha detención de sus actividades”, me dice Guni consternada. ¿Acaso esta pandemia global que afecta los pulmones, nos dará un aire para respirar del extractivismo? ¿Acaso podremos tomar envión y potenciar nuestros proyectos de vida, de cuidado del territorio, de transición hacia formas no dañinas y amorosas con todo lo que nos rodea?

“Nos estamos preparando con responsabilidad para dar una respuesta colectiva, conscientes de que este consumo donde estábamos parados no es el camino y que tampoco delegar las responsabilidades sobre los gobiernos es un camino. Vamos a seguir manteniendo la información y la solidaridad en tiempos de pandemia. Nos estamos preparando para un mundo post coronavirus. En vez del odio, del aislamiento, del individualismo y del consumo estamos pensando y viviendo para que sea un mundo más solidario, más austero y más consciente”, sentencia Guni.

Nada es certero sobre cómo sigue la lucha contra el extractivismo en esta encrucijada. Excepto nuestro deseo y convicción de resistir. Con nuestros vínculos tejidos durante años. Con nuestras prácticas políticas aprehendidas en el abajo. Con nuestros abrazos y proyectos colectivos.

 

 

 

 

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