La estadística no para. No sólo no para sino que crece, día a día, como una venganza por organizar nuestra rabia y salir a la calle”

Antes del Encuentro de Mujeres, nos propusimos escribir una nota sobre lo vivido en Rosario. Sabíamos de antemano que íbamos a tener que hablar de represión, del tratamiento misógino de los medios, de los indignados por las paredes rayadas, por el “vandalismo” de las feministas, por la violencia ejercida sobre propiedades privadas y públicas. Sobre “la violencia no se combate con más violencia” ya habíamos tenido nuestra propia experiencia local luego de las pintadas en la Legislatura. También lamentablemente sabíamos que durante el fin de semana del encuentro, alguna mujer moriría en manos de un hombre. Lo sabíamos, lo sabemos por las estadísticas. La estadística no para. No sólo no para sino que crece, día a día, como una venganza por organizar nuestra rabia y salir a la calle.

Miércoles negro, 19 de Octubre / Aisha Maya Bittar

A Lucía no la asesinaron de forma “inhumana”. La asesinaron de una forma profundamente humana. Personas normales. Comunes y corrientes. Con un odio atroz. Esto pasó el mismo día del encuentro, y también lo sabíamos posible. Pero movilizarnos no alcanzó.

Que nos movilicemos no alcanza, que militemos por Facebook no alcanza, que nos movilicemos diez mil mujeres, que marchemos por las calles rugiendo, haciéndoles entender que no les tenemos miedo, haciéndoles entender que somos fuertes, que no sólo vamos a defendernos sino que vamos a atacar, que si me tocás te mato, evidentemente no alcanza.

La consigna es organizar la rabia. Pero, ¿cómo organizamos esta rabia? La propuesta “matá al macho que llevás dentro” tampoco parece alcanzar. El proceso se ve tan largo que podría llevar toda una vida. Mientras tanto, nos quitan una vida todos los días. Solo por ser mujeres. La pregunta que queda sonando es ¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer?

El gobernador Cornejo ha postulado a José Valerio para integrar la Corte Suprema de Justicia de Mendoza. Es una provocación inaceptable. Pareciera que se están burlando de todas nosotras y de la lucha. Pero una persona que piensa esto: “El Estado no podría prevenir esas cosas, salvo que hubiera habido una denuncia y no hubiese funcionado el protocolo”, o “Rechazamos, como el conjunto de los mendocinos y los argentinos, la violencia sin sentido” evidencia su desligamiento y su poca profundización en la violencia de género. Realmente no le interesa porque es también, como el juez Valerio, un misógino más en el poder.

Nosotras exigimos justicia, y nos quieren imponer a Valerio. No vamos a pedir más nada. Nunca una revolución se logró pidiendo permiso. Vamos a tomar lo que nos corresponde, lo que nos ha sido negado durante siglos.

 

Miércoles negro, 19 de Octubre / fotografía Aisha Maya Bittar

Y mientras nos preguntamos, nos organizamos, salimos a la calle. Y mientras salimos a la calle, matan a otra piba. Otra vez en La Favorita, otra vez alguien de su círculo íntimo. Otra vez un hombre, por supuesto. Nos están matando y sí, tenemos miedo. Quizás por eso, recuperamos ese miedo y nos organizamos. Creamos un miedo organizado. Un miedo que nos hace cuidarnos entre nosotras, y a nosotras mismas. Que nos alerta. Que nos tiene bien despiertas. Con los sentidos preparados para el ataque. Con el olfato desarrollado para sentir el peligro. Ese peligro que está presente, todo el tiempo. Pero que no nos paraliza, sino todo lo contrario.

Hoy más que nunca es indispensable brindarnos herramientas internas y para nosotras mismas que nos permitan defendernos. Mientras el machismo desde sus formas más cotidianas o sutiles hasta sus formas más públicas o institucionalizadas, siga reproduciéndose, no podemos estar tranquilas, a la espera de respuestas de un estado represor. Según palabras de la brasileña Sonia Correa, “Si un proyecto incluye educación y ley penal, no tenga dudas de que lo que se va a implementar es la ley penal y no la educación, porque es estructurante de los Estados, sobre todo en un contexto de restauración conservadora como el que estamos viviendo. Para pedir el aumento del poder punitivo del Estado, habría que hacerlo con una inmensa cautela. El hecho de que el 80 por ciento de los homicidios en Brasil no sean investigados, no sean castigados, no es porque no está en la ley. Las penas en Brasil por homicidio son gigantescas, pueden llegar a 35 años o más. Nada sugiere que el aumento de las penas va a provocar la disminución de los homicidios. Lo único que hace es darles más poder a los agentes punitivos, disciplinarios y militarizados del Estado.”

Es cierto. Nos duele el alma. Se nos rompe el cuerpo. Sentimos que nos pasa por el cuerpo lo que le pasó a Lucía. Pero no. Lo cierto es que no nos pasó por el cuerpo. Nuestros corazones siguen latiendo y nuestros cuerpos siguen vivos. Siguen en movimiento. Deben seguir necesariamente luchando. En pie de guerra. Porque vivas y en pie de guerra nos queremos.


José Valerio
Actual juez de la Segunda Cámara del crimen.

Su prontuario:
- 2006. Caso Alejo Hunau: Alejo fue asesinado y el único imputado en la causa, Diego Arduino, fue absuelto porque según la sentencia de Valerio, Alejo practicaba una "desviada sexualidad" y eso hacia que tuviera una conducta "licenciosa".

- 2011. Caso Fernanda Toledo. Condenaron sólo a 10 años de prisión al asesino de Fernanda Toledo (30): su pareja Gustavo Calderón, quien la había ahorcado con el cable de una lámpara delante de sus dos hijos (21 de julio de 2009). No se contempló la figura de femicidio, reclamado por los familiares de Fernanda.  

- 2013. Caso Cinthia Rojas Echevarrieta. Condenaron a Cinthia Rojas a 8 años de prisión por haber matado a su agresor, Osvaldo González. Cinthia tenía 22 años, estaba embarazada y vivía en una situación de violencia machista cotidiana. Un día estaba cocinando y su marido la golpeó, ella se defendió con el cuchillo que tenía en la mano y le causó una herida mortal. Asustada, salió a pedir ayuda a las/os vecinas/os para que lo llevaran a un hospital. Sin embargo, la acusaron de homicidio. En junio de 2014, la Suprema Corte anuló la sentencia por entender que se trataba de un caso de legítima defensa de una mujer que sufría violencia de género y absolvió a Cinthia.  

- 2015. Caso Soledad Olivera. Absolvieron a Mariano Luque, único imputado por la desaparición de Soledad Olivera (ocurrida el 18 de noviembre de 2011). Le dieron el beneficio de la duda, a pesar de los más de 100 mensajes de texto que intercambió con Soledad el día de su desaparición citándola a su finca, y a pesar de que también se lo vincula con la desaparición de Johana Chacón (niña de 13 años que desapareció el 4 de septiembre de 2012). La Suprema Corte declaró nulo el juicio este año, solicitó que se realizara en otro tribunal y sugirió calificar el caso como homicidio (aunque Soledad se encuentra desaparecida). Hoy Luque se encuentra en prisión de nuevo por su vinculación con la desaparición de Johana.

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