“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos” – F. Dostoyevski


Escribe Abdón B. – Mg. en Derecho Penal
Imagen de portada “La Ronda de los Presos” de Vincent Van Gogh

 

En estos días hemos sido testigos de distintos tipos de comunicación tormentosa, en torno a la conversión de prisiones preventivas y condenas en modalidades de cumplimento domiciliario. Como toda información pintoresca sobre la cuestión criminal, la tendencia fue apropiada por usuarios de redes, numerosos e inconsistentes, incluso llamando a la acción política, si por tal puede entenderse la convocatoria a un nuevo “cacerolazo” bajo el hashtag #NoLiberenALosPresos. El tono, puede leerse, es el de otras convocatorias, el de la cruzada contra la política, siempre bienvenida.

Pasaré por alto el éxtasis de vastos sectores, a uno y otro lado de la grieta, por lo que puede entenderse, en un sentido amplísimo, por derecho penal. No me detendré, tampoco, en la pulsión informativa súper ideologizada, que se ha radicalizado durante el aislamiento social sin mirar, ni siquiera de reojo, la calidad de la información. Solo diré, a este respecto, que el matrimonio entre la obsesión punitivista y la desinformación, amantes desde mucho antes que se popularizara el término fake, es exitosísima, vaya si no.

Es así como nos alertan -todas las noticias son alertas- sobre la liberación masiva de homicidas y violadores[1], y de la responsabilidad del gobierno, a quien se atribuye la idea, y su concreción. Esto último, ha llegado a fines insospechados, como el caso de la senadora Felicitas Beccar Varela, quien sostiene que el Gobierno pretende crear, con esos liberados, patrullas que amenacen a jueces y expropien el capital[2].

Primero, lo más obvio. Es difícil analizar una tendencia cuando es presentada con información de muy mala calidad. Como la finalidad no es informar sino construir sentido, no basta con confrontarla. Quien la promueve, busca interferir psicológicamente en los grupos destinatarios, basándose precisamente en el disvalor que encierra la falsedad. Es dudoso que el artífice de la noticia no sepa educación cívica elemental, si precisamente su éxito comunicacional consiste en mostrar que el Presidente está ejerciendo funciones de juez, de un mal juez, un juez garantista, un saca presos. O que, como mínimo, está interfiriendo en asuntos judiciales. La acción psicológica es inmediata, y la reacción que convirtió en viral la “noticia” en redes presenta a un gobierno de chorros liberando asesinos y violadores. ¿Qué más iba a hacer?

De todos modos, el manejo de la agenda informativa por los medios concentrados, quienes, por supuesto, no elevaron el nivel de discusión, terminó donde corresponde: el propio Presidente tuvo que explicar que las decisiones sobre quienes se encuentran cumpliendo prisión preventiva o condena pertenecen al Poder Judicial[3]. Sí, aunque sea un disparate pensar lo contrario.

Claro que podemos problematizar la división de poderes. Todxs tenemos una noción acerca de la mayor o menor permeabilidad del poder judicial a las distintas presiones del poder político y económico. Pero aun extremando esta desconfianza, la ubicación del gobierno detrás de las decisiones judiciales, y de estas a las que aquí me refiero en particular, implica un serio desconocimiento del contexto político actual. El sector que denuncia persecución política, muchos de cuyos dirigentes se encuentran sometidos a proceso penal, detenidos preventivamente, algunos incluso condenados, un día logró la filtración más profunda, no para forzar la desincriminación de sus dirigentes acusados, o la incriminación de sus oponentes, sino para la liberación de presos comunes. ¿Será para ganar el voto-cárcel? Vaya marketing electoral.

Luego, más obviedades: este tipo de medidas no constituyen “liberaciones masivas”, tal como han sido presentadas. Se trata de prisiones domiciliarias, es decir, de un modo morigerado de cumplimiento de la condena o la prisión preventiva, reconocido así por las normas nacionales y provinciales, que presentan la detención en establecimientos carcelarios -siempre- como la última opción, al ser la más dañina y dolorosa.  Han sido, además, otorgadas en casos muy particulares: en la Provincia de Buenos Aires, el lugar de mayor hacinamiento carcelario, el porcentaje no alcanza al 2% de la población carcelaria[4].

Por supuesto que el ciudadano promedio hiperconectado puede desconocer derecho constitucional, pero, muy a su alcance, están las noticias de la gestión de la pandemia por Covid-19 en otros países “civilizados”. Puede que en Inglaterra nadie haya atribuido al Primer Ministro la conformación de brigadas rojas, pero aun así la preocupación por la propagación del virus apuró medidas de morigeración de detenciones[5], al igual que en Estados Unidos[6]. Parece simple explicar que, estrictamente, se trata de recomendaciones de la OMS en el marco de políticas que apuntan a evitar que el virus circule.

Es claro que la mayoría de la población no encuentra ningún lugar común con quien cumple, en alguna de sus variantes, una pena privativa de libertad. La división tajante entre el bien y el mal parece encontrar, en la llamada justicia penal -que no es otra cosa que el producto del trabajo diario de mujeres y hombres- un límite infranqueable, sin disquisiciones. “Ellos”, los delincuentes, tienen que pagar, tienen que seguir caminando en ronda. Fin.

Pero aun asimilando esa conformación cultural, pareciera que algún mecanismo impide, en este caso, la consideración conglobada de la propia suerte de los “hombres bien”. Incluso en estos días, donde el miedo nos ha corrido, a una gran mayoría, hacia cuidados personales obsesivos. El eventual desborde de la situación sanitaria de un establecimiento carcelario no se circunscribirá a los límites del encierro, mal que a muchos les pese. Los internos que puedan contraer Covid-19 serán atendidos (qué horror!), por el sistema público de salud, al igual que la gran mayoría de mendocinos y mendocinas. La descongestión de los contextos de encierro, perseguida por sectores muy minoritarios desde hace años, razón de la sobreactuación inusitada que vimos estos días, se inscribe en el mismo marco de prevención que el aislamiento, cuya infracción se denuncia también a gritos. Pero ya no importan las contradicciones.  La posición política que milita la defensa de la humanidad de las penas no puede, ni siquiera en este escenario signado por un grave peligro de afectación de la salud, y por el miedo colectivo, encontrar un aliado, que por circunstancial, interesado e individualista, no deja de ser tal.

En el contexto de la pandemia por el Covid-19,  la transformación de detenciones en prisiones domiciliarias debe contemplar, necesariamente, la gravedad del delito, y muy extraordinariamente puede otorgarse en un caso de violación u homicidio. Ello por cuanto la Acordada N°9/20, dictada por el máximo tribunal penal del país, instó a circunscribir este tipo de medidas a los delitos no violentos y de escasa lesividad.

Claro que hay casos de condenados o procesados por delitos más graves en los que esta conversión aconteció, por sus particulares circunstancias y, especialmente, por cuestiones de derecho humanitario. Por dar un ejemplo, en Mendoza se han otorgado detenciones domiciliarias a quienes se encuentran imputados por delitos de “Lesa Humanidad”, es decir, hechos que pueden incluir violaciones, desapariciones forzadas, torturas y homicidios cometidos durante el terrorismo de estado.Claro que estas no aparecen, llamativamente, en los reclamos que escuchamos estos días, pues se oponen al sentido que la circulación intenta trasmitir.

Y es también plausible que estas decisiones abarquen, además, a quienes cometieron delitos comunes igualmente graves, como abusos sexuales violentos, y es entendible,del mismo modo, el malestar de las víctimas. Distintxs referentes, enunciando variadas epistemologías feministas, han expresado oposiciones diversas[7].

De todos modos, reconozco que la tangencialidad con la que el saber hegemónico aborda el dilema, la velocidad de la discusión que impone la comunicación 2.0, así como el posicionamiento partidario e identitario,conspiran contra una discusión más adecuada.

Por lo pronto puedo vislumbrar la posibilidad de revisar la relación -algo tóxica, en mi opinión- entre ciertxs referentes feministas y actorxs del campo popular con el punitivismo. Complejísima tarea por cierto, aunque del otro lado de la moneda aparecen bordes más regulares: el reconocimiento de derechos de toda generación que aquellos grupos militan no puede escindirse de los derechos de toda persona sometida a proceso penal. Las penas se cumplen un día, y antes de ello, otros derechos, tímidamente, asoman en el repertorio de la llamada justicia penal y de ejecución penal. Nuestro sistema penal constitucionalizado proscribe el derecho penal de autor, sea el acusado un pibe chorro o un delincuente de cuello blanco. El derecho penal sufrió influencias del derecho humanitario. Y el sistema republicano de gobierno impone la tolerancia de ciertos peligros y de situaciones apreciadas, subjetivamente, como injusticias incontrastables.

De cualquier modo, baste aquí con problematizar la identificación del término “preso” con el de “asesino” o “violador”, y la afirmación de que estamos ante una “liberación masiva de homicidas y violadores”, dado que no es “liberación”, ni es “masiva”, ni es de “homicidas y violadores”.

 

 


[1]https://www.lanacion.com.ar/seguridad/asesinos-y-violadores-figuran-entre-los-presos-que-serian-beneficiados-nid2353288

[2] https://www.perfil.com/noticias/politica/legisladora-juntos-por-cambio-denuncia-que-gobierno-libera-presos-para-amenazar-jueces-y-expropiar-el-capital.phtml

[3] https://twitter.com/alferdez/status/1255581485278670854?s=09

[4] https://www.mdzol.com/sociedad/modus-operandi/2020/4/29/excarcelaciones-cifras-versus-operaciones-mediaticas-75951.html

[5] https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/04/07/reino-unido-murieron-nueve-presos-por-coronavirus-y-el-gobierno-preve-liberar-a-4000-reclusos/

[6] https://www.nytimes.com/es/2020/04/28/espanol/america-latina/carceles-coronavirus-contagio.html

[7] https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/237243-gomez-alcorta-y-agrupaciones-feministas-se-manifestaron-contra-la-liberacion-de-violadores-y-femicidas-ante-la-polemica-por-la-posible-liberacion-de-presos-pol?utm_source=relacionadas

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